Ejército Enemigo

Posted on 13 noviembre, 2011

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Otra vez lo mismo. Que sí, que sí, que lo que cuenta Alberto Olmos en Ejército Enemigo es súper valiente y súper provocador y súper fuerte (tía). Que sí, que  tiene toda la razón del mundo. Que sí. ¿Pero entonces no sería mejor que hubiese escrito un ensayo en condiciones y no una novela mediocre?

¿Ah, que sólo yo creo que es mediocre? ¿Que ha salido en todas las portadas de los suplementos culturales? ¿Que Ejército Enemigo ha sido libro de la semana hasta en el Cosmopolitan? Pues me parece estupendo. Aplicando las tesis del propio Olmos, el valor de eso y de nada es lo mismo. Todo es publicidad. Hasta para los que van de denunciantes del engaño. Manda huevos.

Porque lo de esta novela no es que ya se haya hecho antes, es que se está haciendo ahora. Y mejor. Así que ni novedad, ni provocación, ni estilo ni nada. Otro que se apunta a la corriente que personajes tan pesados como él montaron antes. ¿Olmos aspira a ser otro Beigbeder, otro (apuntemos más alto, venga) Houellebecq? Lo ignoro (aunque lo intuyo). Lo que sí se seguro es que Ejército Enemigo es otra nada que me he comprado en edición buena y cara (Mondadori, nada sospechosa de editar y promocionar producto regulero…) después de, una vez más, caer en la trampa de la promoción, del the next big thing o, lo que es peor, del The Real Thing.

Me declaro fan de Alberto Olmos como personaje “opinionated”, no como escritor de ficción. Como Almodóvar, es mucho más interesante lo que dice que lo que hace, lo que opina que lo que intenta hacer que opinemos (y sintamos, en el caso del cineasta, que no se conforma con cualquier cosa) nosotros gracias a sus elevadísimas obras. ¿Por qué nos se postulan como intelectuales opinadores tocacojones (algo que en España, y lo digo en serio, necesitamos urgentemente) y nos dejan en paz con sus obras totalmente prescindibles?

La idea que sustenta Ejército Enemigo (el negocio y la mentira, mucho más allá de la hipocresía, de la solidaridad) daría para un ensayo interesantísimo que seguro que Alberto Olmos puede y sabe escribir. También posiblemente para una brillante novela que no ha sabido ni podido escribir. Eso sí, yo debo de ser el único que piensa así, porque aquí y allá le ponen por las nubes. Claro que, como seguro (espero) que piensa el autor alabado, todo eso es mentira. Lo único de verdad aquí son los 20 euros que he pagado yo por el libro. Y mi cabreo.

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