Blogueros y cretinos

Posted on 28 septiembre, 2011

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Hay ya tantos “fashion bloggers” que casi podríamos considerarlos una tribu urbana, si lo de las tribus urbanas no fuese una cosa muy de finales de los noventa. Digamos entonces, como toca ahora, que son una subcultura. Lo que no sé es si lo de “sub” lo pondríamos para decir que forman parte de una cultura mayor, o que están por debajo de cualquier cosa que se pueda denominar cultura.

En cualquiera de los dos casos estaríamos cometiendo el error de los errores: generalizar. Todas las personas que tienen un blog o escriben en uno (los niveles de amateurismo y profesionalización en el mundo de los blogs son realmente confusos) no son iguales. En la blogosfera de moda hay grandes escritores y grandes fotógrafos, grandes teóricos y grandes sabios. Y gente realmente divertida, apasionada, inteligente, ingeniosa y que aporta algo. Personas que podrían escribir en las mejores revistas y, de hecho, hacer que ese “mejores” significase realmente algo. El bloguero como figura intermedia entre el profesional y el aficionado, entre el que vive algo como trabajo o como hobbie (o ambas, nuevamente el tema de dónde empieza lo uno y acaba lo otro), ha supuesto una pequeña revolución.

Y luego están los cretinos y cretinas de toda la vida.

La diferencia es que ahora llevan una cámara y un portátil. Y un cuaderno (¡NO! ¡Es una Moleskine, paleto!) donde escriben cosas como “outfit”, “color blocking” o “layering”. Tienen, como los juegos Educa, entre 9 y 99 años y lo mismo publican una foto de un desfile de Chalayan con esos pies de fotos tan ridículos y sobados (“una reinterpretación del eterno femenino en clave retrofuturista”) que una del outfit de una guest de la comunión de su prima, un babydoll dress en color nude con mucho embellishment y mules y clutch a juego. Y mantilla (¿little blanket?). Todo en ese plan. Dan mucha pena.Y mucha risa. Mucho LOL.

(Y también está Pelayo. En fin, dejémoslo ahí. Pelayo.)

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